Liderarse para Liderar - Primer Encuentro
Liderazgo y Conocimiento
Primer Encuentro
destinado a plantear los fundamentos de la educación de líderes.
- Profesor: Hola a todos, quiero decirles que me siento muy contento de que juntos emprendamos esta aventura; estoy seguro que nos divertiremos, y que fundamentalmente creceremos en conjunto.
Del Equipo,
Maxi da la primera palabra: Profesor, usted nos conoce en profundidad a cada
uno de nosotros y hemos decidido hace años trabajar con usted en la aventura de
la cátedra de Liderazgo y Estrategia, así que solo me resta decirle, ¡estamos
ansiosos por comenzar, pronto y adelante!
- Pablo uno
de los miembros más antiguo del equipo de auxiliares, avanza en el cometido propuesto, con la primera
pregunta:
- Profesor,
de nuestra experiencia surge la dificultad para precisar el significado de
liderazgo e incluso la resistencia que produce el término, de ahí que mi
pregunta apunte, para arrancar con el
diálogo, a que usted nos dé una respuesta sobre lo que significa la educación de lideres?
El profesor,
en adelante Eduardo, medita su respuesta y luego les comenta:
- Cuando
nosotros hablamos de la educación del líder, estamos refiriéndonos a las
diver sas formas de motivación que nos permitan encauzar a los educandos hacia
una vida plena. Esto es, cómo contribuir
a partir del par enseñanza-aprendizaje a que profundice en el desarrollo
de su vida el encuentro consigo mismo, a través del autoconocimiento; del
aprendizaje intelectual y espiritual necesario para dar respuestas a los
diversos problemas, que en su carácter de líder deberán enfrentar y resolver.
Conociéndose, sabrá cuál es su camino; aprendiendo a pensar con autonomía sabrá decidir; cultivando su espíritu sabrá trascender los naturales egoísmos a los cuales nos incentiva “el consumismo,” y más que eso, fortalecerá su carácter de tal modo que pueda tomar las frustraciones como elementos naturales de la vida.
La educación
de nuestros líderes no podrá soslayar el incentivo a la búsqueda de
trascendencia para el logro de una vida mejor, y de una sociedad más justa;
esto implica el desarrollo de un pensamiento crítico y de una mayor sed por
conocer y comprender al otro respetando su dignidad. En síntesis, educar al
líder significa estimular en lo mejor de su humanidad para sí y para los demás.
A Pablo no
le queda todo en claro y consulta: ¿Profesor, por qué para si mismo?
- Eduardo: ¡Tiene
que ver con el secreto de la plenitud, queridos jóvenes! el secreto de la plenitud, queridos jóvenes!
Es el encontrarse consigo mismo a través de un proceso de autoconocimiento que
le permita potenciar sus energías a partir de la alegría corporal y espiritual
que este reconocimiento provoca. Cuando como seres humanos respondemos a lo más
íntimos significados de nuestra naturaleza interior mediante acciones que se
corresponden, nuestras energías se expanden y la alegría aflora. Por otra parte,
es la única forma de realizarnos en autonomía y dejar de actuar como autómatas.
O sea,
Pablo, que tenemos que aprender a escucharnos, indagar e indagar en la búsqueda
de nosotros mismos, y aprender a convivir consigo aceptándonos integralmente. A
veces esta búsqueda se torna ímproba por los diversos prejuicios que nos
asolan, pero pensemos que la persona que no logra conocerse remeda a una máquina;
ustedes saben muy bien que estas poseen un sistema para funcionar, consumen
energía y producen cosas en un tiempo determinado, “pero no saben porque lo
hacen”. Lo hacen por mandato de un tercero.
A propósito,
quizás nos ayude a reflexionar, el significado del siguiente texto:
“Como
todo el mundo, sólo tengo a mi servicio tres medios para evaluar la existencia
humana: el estudio de mí mismo, que es el más difícil y peligroso, pero también
el más fecundo de los métodos; la observación de los hombres, que logran casi
siempre ocultarnos sus secretos o hacernos creer que los tienen; y los libros
con los errores de perspectivas que nacen entre sus líneas”. (1)
Pablo se queda serio, pero prontamente aparece Yoha (Psicóloga) con su mejor sonrisa y pregunta:
- Profesor
que sería un líder para usted?:
- Bueno Yoha,
mientras Pablo medita, les diré que existen múltiples definiciones, pero la que
creo, nos permite salir de los estereotipos que predominan al respecto sería la
que nos dice:
“Líder, es
aquél que por distintos factores, sea capacidad, sea voluntad, sea ubicación
social, sea por manejo de información clave, sea por talento intelectual,
científico o artístico ejerce una significativa influencia sobre la sociedad en
sus diferentes manifestaciones, o simplemente sobre grupos autoconvocados o
convocados de una u otra manera para ciertos fines. (2)
- Yoha
(Mirando fijamente al Profesor): Entonces, ¿lo que usted nos quiere decir, es
que las manifestaciones de liderazgo pueden adoptar múltiples formas y que nada
nos garantiza la escala de valores que puede regir su vida y, por ende, las
manifestaciones de su influencia?
Eduardo la
observa y le dice: ¡Exactamente Yoha! Exactamente, no hay un solo tipo de
liderazgo, este se manifiesta de distintas maneras, según la personalidad de
cada actor y en función del ámbito. Por cierto, es más importante aún darnos
cuenta que el ejercicio del liderazgo se puede desarrollar sustentando valores
desde perspectivas muy negativas para la construcción siempre inacabada de una
sociedad u organización más ética. Hitler, por caso, es un exponente de lo que
digo. De ahí la importancia de darnos
cuenta de la responsabilidad del sistema educativo en lo que denominamos “la
Educación de líderes”. Los Valores rigen nuestras conductas; la elección de los
mismos define a cada persona y las posibilidades de la vida en común. En
realidad, ese es el gran desafío para nuestro sistema educativo.
-Valeria B, (tesista
de Psicología, con su voz tan suave y cuidada en el tono, aparece en escena
para disparar: Profesor, ¿el darle sentido a la vida se vincula con la
existencia de otros?
Eduardo, le dice inmediatamente: ¡Qué bien, Vale B, que buena pregunta!
Me parece que para responderte uno puede contrastar dos caminos. Uno, en el que el hombre se cierra en si mismo buscando su desarrollo espiritual; ejemplos típicos son las personas que se aíslan para meditar de por vida tratando de encontrar la iluminación en comunidad con su Dios, y totalmente por fuera de la comunidad de los hombres. Figuras emblemáticas que se visualizan en ermitaños que profesan la creencia, que su relación con Dios y con el mundo solo se puede desplegar en una comunión individual y de carácter sagrado.
En nuestra opinión, el hombre que
se aísla puede ser que encuentre un gran nivel de espiritualidad, pero nos
parece que desde el punto de vista de la comunidad, esta situación se asemeja a
un árbol seco: no hay frutos, no hay sembradíos, no hay esparcimiento de sus
riquezas espirituales. Vale decir, la humanidad no se enriquece por ellos.
Déjenme decirles que en cualquier estadio de la sociedad, ésta siempre plantean
desafíos cruciales para el mejoramiento de la condición humana; dicho en otros
términos, la realización trascendente y el encontrarle sentido a la vida está
atado a la existencia de otros. Esto implica que uno de los valores
fundamentales a cultivar es la generosidad. Por cierto el hombre egoísta, a
quien sólo le interesa lo material, es la contracara de las personas que
intentamos educar como líderes.
Ante el
asomo de una pregunta de Ignacio (Licenciado en Administración y el crítico por excelencia del equipo),
Eduardo le dice: Nacho, ¿ qué te
preocupa?
Nacho
responde: Profesor, me he quedado pensando que el fragmento que usted nos ha
citado: lo importante es el hecho que Adriano se da cuenta que para conocer a
los demás debe conocerse a sí mismo, una tarea
que no es fácil como admite el emperador, pero que nos permitirá mirar, observar al otro y conocerlo a fondo; además habla de los libros como dueños
de la verdad, pero de una verdad que es efímera y que ella pueden existir
errores, por lo cual invita a continuar la búsqueda de la verdad.
Eduardo sonríe y les dice: Se preguntarán si ésta, es una tarea puntual, ímproba, ¿posible? En verdad, sí. Partamos del hecho que somos imperfectos y seguiremos siendo imperfectos; el tema es que si no nos proponemos desarrollar el espíritu en las mejores condiciones para la acción a través del aprendizaje, estaríamos optando por una especie de mutilación impropia de nuestra dignidad y, por lo tanto negándonos a contribuir socialmente; esto quiere decir que es una acción sin términos y que anhela devenir en liderazgos solidarios e inteligentes.
Ignacio:
entiendo profesor, que si alguien nos lee en este intercambio de aprendizajes,
tendrá que darse cuenta que la vida nos plantea muy claro dos opciones: o
quedarnos en la simple respuesta a nuestras necesidades, o entender que
nuestras necesidades nunca estarán realmente satisfechas, sino contribuyen en
algún grado a satisfacer las necesidades de otros. En este mismo orden, se trata de apreciar la
diferencia entre lo frívolo, lo aparente, y lo sustancial, lo genuino,
lo importante, y este hombre que
está en permanente aprendizaje es
el que anhelamos contribuir a desarrollar, desde nuestras modestas
posibilidades. Creo que esto es parte de lo que nos proponemos para nosotros
mismos, ¿no?
- Eduardo.
Eso es lo que pretendemos, Igna.
- Maxi, (Lic.
en Administración; siempre le gusta navegar en las profundidades) pregunta:
-Profesor desde su experiencia… ¿Qué cambios nota en las personas cuando toman
consciencia de la importancia del aprendizaje interno y externo?
- Eduardo: El cambio fundamental, me parece, se trasunta en la actitud de humildad, quizás como resultado del combate contra el egocentrismo, éste siempre asediado por las demandas de un entorno que cada vez más ha ido privilegiando el éxito social en desmedro del concepto de realización y fortaleza del carácter; apreciemos, que la humildad, tal cual nosotros la entendemos, aparece como contrapartida natural y deseable de la capacidad de cultivar la reflexión y el asombro no solo ante lo inconmensurable, sino también ante esos pequeños hechos que se van presentando y que nos sorprenden por su significado.
Estas
personas cambian, porque aprenden a no sobrestimar lo contingente ni a
subestimarse, aunque su respeto por los otros, marca ostensiblemente sus
actitudes y conductas.
- Estimado
Maxi, estas son personas que a partir del ejercicio del intelecto, de la
espiritualidad y del cuidado del cuerpo, logran captar la infinitud del mundo.
Estas personas toman conciencia que son parte muy pequeña de un sistema
complejo e incierto, por lo cual aprenden a no caer en la vanidad. Por otra
parte, cuando uno va conociéndose empieza a avizorar su propia complejidad e
imperfección, por lo que nuestras actitudes se encauzan a lograr o tratar al
menos, de entender y aceptar al otro. Esto no ocurre cuando no somos
conscientes de nuestra imperfección, que por otra parte es propio de la
condición humana.
- Maxi, nos
dice: ¿Es un proceso verdad?
Al mismo
tiempo Valeria G, quizás, la más contestaría del equipo y con permanentes
disparadores de diferentes pensamientos,
psicóloga en ciernes, interroga: Pero profesor, ¿ Que sucede con el éxito
social? Usted nos confunde, en todo el sistema educativo y en nuestras propias
familias, nos viven hablando de la importancia del éxito, de lograr cosas, de
superarnos entre otras…
- Eduardo (Le contesta a Maxi): -Si es un proceso, sin fin, pero cada vez más rico. Se da vuelta y sonriendo a Vale G, le dice: ¡Momento Vale G! ¡Momento!
Déjenme decirles que cuando el éxito se logra como consecuencia de un obrar meditado y consustanciado con valores propios de un sentido de justicia y amor, y que además es resultado de la manifestación de esas energías propias de la naturaleza de quien lo logra, el éxito le llegará si el resultado es visto por la sociedad o un sector de esta como deseable, ya que estos van a aplaudir esa manifestación del ego, según las normas culturales y valores sociales preponderantes. Ahora bien, si de lo que se trata es la búsqueda del éxito para obtener más poder y reconocimiento de los otros, permítanme decirles que estaríamos ante una clásica expresión de egocentrismo, y lo que es peor de una conducta alienada, dado que esas personas harán lo imposible para conseguir sus metas. Miren por favor a su alrededor…
- Vale G dice: ¡Insisto! no se trata de decir
que el éxito no es bueno o deseable, se trata de lo que se busca. Si lo que se
busca es actuar para recibir aplausos, por ejemplo, por la manifestación de
poder, (en cualquiera de sus formas), estas personas lo único que están
haciendo es cultivar un ego que los enajena de sí mismos. Porqué lo único que
les importa es recibir ese reconocimiento, en muchos casos de cualquier forma,
lamentablemente. Esto es a mi juicio lo negativo. Ahora bien, cuando el éxito
es consecuencia de nuestra realización personal, no porque lo hayamos buscado en función de
otros, sino porque nuestro espíritu demanda realizaciones trascendentes, que
incluso pueden ser muy sencillas, y de esta realización aparece la respuesta
social, entonces si podemos hablar de plenitud y logro. ¿No es así profesor?
- Eduardo:
Vale, dicho de otra manera, el éxito es realmente valioso cuando es una
respuesta a convicciones profundas, en donde lo principal es la respuesta a las
mismas y no el aplauso de terceros. En otras palabras, no dejarse alienar por
el éxito, cualquiera sea. Ser auténtico.
- Ezequiel,
(Lic en Administración y el más observador del grupo), que se mantuvo muy
callado durante el dialogo, expresa una de sus permanentes dudas: - Entonces
profesor, ¿ cómo se visualizan estas personas? ¿Existen?
- Eduardo: Eze, claro que existen y si piensan un poco y observan a su alrededor, rápidamente se darán cuenta que estas personas son o tienen actitudes saludables, aún si físicamente son frágiles, se manifiestan firmes en sus convicciones, pero no son o tratan de no ser dogmáticas. Quizás muy firmes, pero con la particularidad que despliegan ternura y sensibilidad por sí mismos y por los otros, incluso por las diferentes manifestaciones de la naturaleza. Esto sin duda, les permite el disfrute de la vida sin ponerse como decimos en la jerga común, “ponerse locos”. Por su visión del mundo propio y del exterior, aceptan con naturalidad el disfrute del logro que se trate, sin perder consciencia de lo efímero del mismo cuando este depende del reconocimiento de otros.
Carolina, está
realizando su práctica para graduarse en Psicología, y Anabella, Lic. en
Administración, casi al unísono, interrumpen el diálogo, para exclamar: Pero
profesor, ¿Porqué incluir el cuerpo en ese hombre íntegro? ¿Qué tiene que ver
el cuerpo en este proceso en el cual usted lo aborda desde un eje donde la
realización espiritual está siempre presente? ¿Por qué?
Eduardo las
observa y piensa, dos personalidades tan diferentes y sin embargo la misma
inquietud y la misma ansiedad. Luego dice: Pensemos por un momento en donde se
manifiestan nuestras emociones, las movilizadoras y las destructivas, pensemos
un momento sobre en donde se manifiestan nuestros bloqueos energéticos, y es más,
les pregunto a todos, ¿Qué es lo que nos indica que algo no se resuelve bien,
cuando la mente bulle y bulle en sus permanentes diálogos y reflexiones en
relación a las demandas insaciables del entorno?
Pablo, quién
por lo general, cuando logra comprender en profundidad lo que le intriga
aparece aportando, su propia “Eureka”: ¡El cuerpo profesor! En general, yo me
doy cuenta que cuando me estoy equivocando, el cuerpo me lo expresa a través de
manifestaciones de dolor, de cansancio de pérdida de agilidad, no sé, pero de
algún modo me lo dice.
Eduardo:
Correcto, nosotros nos constituimos por nuestro organismo total y si
descuidamos al cuerpo difícilmente podamos aspirar a una vida plena, o sea
gozosa en su fortaleza de ahí que nunca lo dejo de lado. El cuerpo no es mi
amigo, ¡es lo que soy!
Entonces Pablo, (que en algunos momentos se asemeja en cuanto a las observaciones a Eze) pregunta: ¿Y la vida plena qué?
- Eduardo sonríe nuevamente mirando a todo el grupo, de esto seguiremos hablando, pero les adelanto que una vida plena implica goce y fortaleza ante las adversidades en el duro camino de la vida…Escuchemos la voz de Adriano:
“La vida
era para mi un caballo a cuyos movimientos nos plegamos, pero solo después de
haberlo adiestrado. Como en definitiva todo es una decisión del espíritu,
aunque lenta e insensible, que entraña así mismo la adhesión del cuerpo, me
esforzaba por alcanzar gradualmente ese estado de libertad-o de sumisión-casi
puro. La Gimnástica me ayudaba a ello; la dialéctica no me perjudicaba. Busqué
primero una simple libertad de vacaciones, de momentos libres. Toda vida bien
ordenada los tiene, y quien no sabe crearlos no sabe vivir...” . (3)
Carolina
(para que ustedes la vayan conociendo, es el miembro del equipo que asume las
mayores responsabilidades sociales)
aparece nuevamente y nos dice: Profesor, lo que usted nos ha leído
significa entonces, que el Emperador
reflexiona sobre si mismo y que por esa
razón él va adquiriendo conciencia de
si, o sea de sus actos y de lo que elige. ¿Esto hace referencia a la
posibilidad de ser conscientes de aquellas libertades que cada uno tiene y
saber emplear la felicidad que gratifica el espíritu?
- Eduardo:
Eso parece Caro, eso parece.
- Diego
(siempre circunspecto y atildado): - Dígame profesor, a partir de lo que usted
nos transmite, ¿ cuál sería el sentido del proceso educativo que fundamentan
nuestros intercambios?
Eduardo, lo toma del brazo cariñosamente y en obvio reclamo al grupo, les dice:
¡Por hoy basta! Nos quedamos con esta última pregunta…aunque les doy una última opinión para que se queden reflexionando, ¿de acuerdo?
Bueno, para responderte voy a tomar una
explicación de Carlos Torres, (educador Brasileño y profesor de la universidad
de San Pablo y de la UCLA en California) quien nos dice a propósito de una
pregunta de Romina Martoglio (Diario La voz del interior de Córdoba, del 29 de
agosto del 2010): “Es lo que hago con mis estudiantes: ellos y yo nos
constituimos en una comunidad, donde soy un orientador. Es una comunidad de
aprendizaje y política. Tratamos de aprender uno del otro. Tratamos de ejercer
una crítica sistemática. Educación es como lo dijo Borges, hacer que todos
entendamos como vamos descubriendo los trazos de nuestro propio rastro. Eso
implica descubrir los legados y las tradiciones de dónde venimos, nuestras
propias mutaciones, descubrir las miserias y grandezas de nuestra propia
educación. Por lo tanto, pienso que educar es crear comunidades de aprendizaje.
De eso se trata la educación como justicia social de la que tanto habló
Freire.”
Eduardo
cierra diciendo: mediten lo que se llevan para devolver y enriquecer el
intercambio.
(1) Yourcenar,
Marguerite (1999) Memorias de Adriano. Planeta. Madrid
(2) Dalmasso,
Eduardo (2004) Contradanzas. Centro de Estudios Avanzados. Universidad Nacional
de Córdoba
(3) Idem (1)
Eduardo Dalmasso. Dr. en Ciencia Política (UNC - CEA)
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