Liderarse para Liderar - Continuidad de Primer Encuentro
- Eduardo: Buen día equipo, ¿todos bien?
El equipo contesta entusiasmado:
- ¡Buen día profesor todos bien, gracias!
- Todos al unísono: Profesor, nos pidió que meditemos y
¡meditamos! así que hemos preparado una serie de preguntas antes de
introducirnos en lo que usted llama el conocimiento exterior:
Arranca Yoha, súper activa y responsable, todavía no resuelta
a asumir su propia fuerza interior, pero clave para la cohesión en el grupo.
- Yohana: ¿No le parece raro profesor hablar de
espiritualidad, de conjunción, de amor en una sociedad consumista,
materialista, en donde la corrupción como es el caso de algunas sociedades va
esparciéndose tal cual una gangrena, no le parece utópico lo que usted plantea?
- Eduardo: En realidad esa
descripción, responde a la precariedad de la condición humana. Piensen que,
desde los relatos bíblicos situaciones como la que ustedes me preguntan nos
muestran que estas son propias de la historia de la humanidad; guerras,
violencia, ambiciones desmedidas, han sido una constante, sin embargo, de ese
mundo imperfecto surgen procesos y espacios en el tiempo en los cuales florece
el espíritu, florece la condición humana con su mejor expresión aunque sin
abandonar la imperfección e incompletud como rasgo particular de la humanidad.
Sin embargo, ¿no perciben ustedes que aun aceptando la realidad histórica
nuestro nivel de conciencia se ha acrecentado?
Entonces quiero decirles que esa
jungla que sugiere la pregunta, no solo que no debe ser un freno, sino un
acicate para el cambio en función de objetivos que contribuyen a ensalzar esta
condición humana. Y esta es la diferencia, aceptar ser hombres mutilados
incapaces de desarrollar nuestras energías, nuestra voluntad o transformarnos.
- Pablo: Pero profesor, ¿transformarnos para qué?
¡Simplemente para luchar por nuestra
felicidad aquí en la tierra!, o al menos ser mejores en términos de justicia y
compasión.
- Maxi le solicita al profesor que
amplié la caracterización de lo que anteriormente denomino “el hombre
mutilado”.
- Profesor: Bueno, retomando lo que
nombre en los párrafos anteriores, al hombre mutilado, le cuesta entender el
significado de la espiritualidad, es más la espiritualidad es un ser extraño
acotando su visión al aquí y ahora, negando de hecho la existencia de los
demás, salvo para su propio beneficio. Estas personas pueden ser exitosas
socialmente no importa el grado de inteligencia que tengan, que puede ser alto,
pero son incapaces de crear y sostener una visión trascendente a su persona; si
uno tuviera que hablar de una cualidad para atribuirle, esta sería el egoísmo.
Si son exitosos el consumismo desenfrenado es su carta de presentación; si no,
no se consideran exitosos. La envidia, la amargura y el vivir reconcentrados en
si mismo es la otra cara que poseen… Al no tener una visión trascendente su
imaginación esta acotada a sus intereses inmediatos y su voluntad está atada al
éxito. A ese tipo de personas llamo
“hombre mutilados”.
- Pablo: ¿Y cómo cambiaríamos al tipo
de hombre que se refirió anteriormente?
- Eduardo :(Observando a todos): es
indudable que la pregunta de Pablo significa una lucha de valores; dicho de
otra manera, si triunfan los valores de solidaridad, de honestidad, generosidad
y de la cultura sobre el consumismo, sobre la improductividad, sobre el egoísmo,
sobre el individualismo exacerbado, es decir si se lucha para que se
desarrollen líderes coherentes respecto a lo que se piense, se dice y se hace. Y
digo cualquiera sea nuestro estado de inicio, recordando las condiciones
donde estaba inserto Gandhi; imagínense
una India dominada y humillada por los ingleses, dividida en castas de una
pobreza degradante para la dignidad humana. Aparece un líder que es seguido por
otros lideres, el cual convoca a todo la nación hindú a la revolución tras una
proclama impensable si nos atenemos a la historia humana: “la No violencia”.
Estamos proponiendo, y estos diálogos constituyen de por sí una herramienta,
lograr un proceso de cambio orientado a reivindicar los valores que acabamos de
exponer. Toma de conciencia y reflexión crítica que nos estimulen adoptar modelos
diferentes a los vigentes, de los cuales somos tanto víctimas como victimarios.
- Ustedes se darán cuenta que este
nuevo motor que significa un buen liderazgo (y lo que es más importante un buen
equipo de líderes), solo pueden desarrollar el cambio si logran motivar y
convencer a otras personas de su importancia, de su dignidad y de su riqueza
personal.
- Yohana pregunta: ¿Y cómo llegamos a
ello?
- Eduardo: Creo que para posibilitar
esto, es fundamental tener como bandera revolucionaria los valores que se
intenta predominen en la sociedad. Creo también que, si bien tenemos esta pelea
en todos los frentes, existen a mi juicio dos fundamentales: el sistema
político y el sistema educativo, este
último, por lo general, uno de los más conservadores y reacios al cambio. Se
darán cuenta que lo que les propongo es un proceso complejo y por lo tanto de
largo plazo, que requerirá de una serie de batallas para sembrar y cosechar este nuevo espíritu, que posibilitará
que tanto nosotros, hablando de una pluralidad, y nuestros líderes a emerger,
no cejemos en plantear estas banderas.
- Eze: Profesor, ¿cuándo cree usted
que puede facilitarse este proceso?
- Eduardo: A este respecto, quizás tomando algunos ejemplos de la historia podríamos decir: que cuando la creatividad a través de las expresiones artísticas penetran en la sensibilidad del pueblo, al mismo tiempo que el pensamiento crítico, producto de una metodología de aprendizaje no colonialista, logra predominar o afianzarse en el conjunto de la sociedad, especialmente en aquellos que por su mayor capacidad de acumulación de capital tienen un rol clave en el desarrollo social y económico. Es pertinente pensar que esta conjunción de creatividad más pensamiento reflexivo independiente, puede llegar a transformase en activadores de una nueva cultura. Esta cultura mediatizada por estas dos fuerzas convergentes, se manifestará por cierto de una manera no intelectual, sino en forma sencilla y clara en la conciencia del conjunto del pueblo, quien a través de sus acciones nos revelará que mujeres y hombres conocen la importancia de distinguir la paja del trigo.
- Caro: Si profesor, pero ¿cómo cree usted que podría
manifestarse en forma concreta?
- Eduardo: Buena pregunta, creo podemos ejemplificar de la
forma más sencilla. Se manifestará, cuando el común de las personas, puedan
tomar distancia de los frívolos programas de televisión o de las tendenciosas
noticias de sus medios, simplemente preguntándose que me significa este
programa para mí, para mi familia, para la gente que me rodea, o cuestionando
si la información que receptan responde a intereses abiertos o a intereses espurios.
Una sociedad que pueda plantearse al menos esas dos
preguntas, es una sociedad que puede llegar a un “puerto muy interesante”. Me
estoy acordando mientras hablo con del simbolismo de las ataduras de
Ulises en su navío para no quedar preso de las voces de las sirenas que lo
llevarían a la destrucción; los griegos ya sabían que la sabiduría empieza por
preguntarse a quién escucho, cómo escucho, desde donde proceso, en función de
la búsqueda del bien propio y común.*
- Pablo: ¿Le parecen pertinentes nuestras preguntas profesor?
- Si me parecen pertinentes, mucho más que eso, son propias
de las personas que quieren crecer en términos trascendentes... En verdad,
reconozco que han meditado e intercambiado opiniones. ¡Qué bueno! esto nos
sirve para adentrarnos en la aventura del pensamiento crítico, para luego
volver a nuestra espiritualidad y profundizar nuestro autoconocimiento.
*Ulises es el protagonista de una de las obras que se le
atribuyen al poeta Homero. Su título: “La Odisea”
Tras la caída de Troya, Odiseo (Ulises) emprende un viaje de
regreso que se prolonga diez años debido a la cólera de Poseidón. En el camino
enfrenta episodios decisivos: el engaño al cíclope Polifemo, el hechizo de
Circe, el descenso al Hades, el canto de las sirenas, la amenaza de Escila y Caribdis,
y la estancia forzada en la isla de Calipso. Cada episodio combina aventura y
reflexión sobre el ingenio, la fragilidad humana y la intervención divina.
“ La Odisea es un poema sobre **el retorno, la identidad y la
restauración del orden**. Odiseo encarna la inteligencia estratégica, Penélope
la resistencia moral, Telémaco la legitimidad política. El viaje es una
pedagogía del límite, y el regreso una reconstrucción del mundo propio.”
Tres lecturas interpretativas:
Hannah Arendt (filósofa judeo alemana) — el viaje es metáfora
de la acción humana y la construcción de identidad narrativa.
Alberto Manguel (escritor judeo argentino) — el retorno es acto de memoria: volver es
recordar quién se es.
Simone Weil (filósofa,mística y activista política ) — la
*Odisea* es poema de la gracia: el héroe vuelve porque aprende a no confiar
solo en sí mismo.
Sobre Ulises u Odiseo
La razón es filológica y conceptual: “Odiseo” es el nombre
griego original del héroe; “Ulises” es su forma latina. Elegir uno u otro no es
indiferente: cada nombre activa un marco cultural distinto.
Eduardo Dalmasso. Dr. en Ciencia Política (UNC - CEA)
Comentarios
Publicar un comentario