El significado de la Gesta Reformista
Carta escrita inicialmente para los egresados
en Ciencias Económicas y que el autor traslada al conjunto.
Tengo el honor de escribirles, en mi carácter
de docente e investigador de los orígenes y valores de los protagonistas
del épico movimiento. Gesta que significó el triunfo de los ideales y de la
fuerza del cambio en contra de los sectores conservadores enquistados en el
plano académico y de conducción de la hoy cuatro veces centenaria Universidad.
¿Porqué es importante recordarla? Es
importante porque la juventud tomó las riendas de una rebelión en oposición a
la mediocridad, en aras de poner a la institución en el camino del progreso de
las ciencias y del servicio a la sociedad. Cometieron actos osados que
repercutieron en nuestro país y en toda Latino América. Hoy la Unesco
reconoce su filosofía como un programa sin fin, porque es el espíritu de la
misma lo que se rescata.
Corrían tiempos de crisis; Europa en Guerra,
defraudando todas las expectativas puestas en el progreso; el país
convulsionado por las contradicciones sociales y económicas a pesar del
importante desarrollo de las fuerzas productivas. El cambio político de
gobiernos de minorías a través del fraude a un gobierno radical producto dela
democracia ampliada a partir dela reforma electoral del presidente Sáenz Peña.
Una Córdoba en donde el ‘Conservadorismo clerical’ frenaba todas las
posibilidades de crecimiento económico y desarrollo de la intelectualidad y,
que a su vez, contaba en su seno social con una organización de trabajadores,
no muy grande, pero sí muy combativa.
Toda esa compleja situación, a su vez, era
atravesada por el problema de identidad, fruto del impacto de una inmigración
diversa y muy significativa en relación a la población nativa. El país
necesitaba reencauzarse en la nueva etapa combatiendo las fuentes del atraso
político y social, mientras que la Córdoba bifronte, hacia la tradición
Latinoamericana y el puerto de Buenos Aires, necesitaba reubicarse con la
evolución del mundo, atento a un nuevo ideario que permitiera superar los
límites de un materialismo que se probaba como destructivo por el mismo hecho
de lo que se denominó “la gran guerra”.
Aparece así ante ese cuadro, la unión de
intelectuales liberales encuadrados en una organización que se llamó “Córdoba
Libre”, con la conducción rebelde de los estudiantes. Los miembros habían
desarrollado una acción de interés para el pueblo, a partir de iniciativas
educativas a la que denominaron universidades populares con el dictado de
conferencias en el ámbito de las diversas bibliotecas barriales. Instituciones
que en ese entonces eran muy importantes para la vida social. Los estudiantes
estaban hartos de la mediocridad, lo arbitrario de ciertas medidas que los
afectaban y el conservadorismo de la Universidad.
Estudiantes e intelectuales liberales, querían
cambiar un estado de cosas que atentaba a la propia dignidad, por lo que fueron
creciendo en su accionar y en el sentido de los discursos emergentes; en el
transcurso de la Gesta: Organización de la FUC, toma de la Universidad, huelga
prolongada, congreso nacional de estudiantes universitarios, la edición de la
gaceta, actos masivos en conjunto con la clase trabajadora y otros importantes
sectores; los estudiantes fueron encauzando sus objetivos, primero hacia la
reivindicación de otras formas de gobierno de la casa de estudios y otras
condiciones de la vida universitaria, que permitieran elevar su prestigio
jaqueado por el control del dogmatismo clerical; segundo, y no menos importante,
concebir a la Universidad como la Institución clave en la vida de la República
al señalar que su misión no solo estribaría en el desarrollo de la ciencia y la
vida profesional, sino en la fuente de generación de ideas, valores solidarios
y la búsqueda de la identidad común como clave de su futuro. Los héroes de la
Reforma sostenían la importancia de un pueblo educado, del mérito como base de
la representación política y el funcionamiento de sus diversas instituciones,
del desarrollo del pensamiento crítico propio en la instancia educativa
superior, como los requisitos claves para garantizar la libertad de cada uno de
sus ciudadanos. Lo resumían en cuatro palabras: Libertad-
Solidaridad-Identidad- Destino.
Entre sus múltiples documentos aparece el
fundacional: El 21 de junio de 1918 ve la luz el celebérrimo Manifiesto
Liminar “La juventud argentina de Córdoba a los hombres libres de
Sudamérica”, documento cuya copia obra en muchos de los pasillos de nuestra
facultad.
Sus autores asumen sin vuelta de hoja lo que
han hecho:
“…Se había obtenido una reforma liberal
mediante el sacrificio heroico de una juventud. Se creía haber conquistado una
garantía y de la garantía se apoderaban los únicos enemigos de la reforma. En
la sombra los jesuitas habían preparado el triunfo de una profunda inmoralidad.
Consentirla habría comportado otra traición. A la burla respondimos con la
revolución. La mayoría expresaba la suma de la regresión, de la ignorancia y
del vicio. Entonces dimos la única lección que cumplía y espantamos para siempre
la amenaza del dominio clerical. La sanción moral es nuestra. El derecho
también”.
Aquellos pudieron obtener la sanción
jurídica, empotrarse en la ley.
“…No se los permitimos. Antes de que la
iniquidad fuera un acto jurídico irrevocable y completo, nos apoderamos del
salón de actos y arrojamos a la canalla, sólo entonces amedrentada, a la vera
de los claustros. Que esto es cierto, lo patentiza el hecho de haber, a
continuación, sesionado en el propio salón de actos la federación universitaria
y de haber firmado mil estudiantes, sobre el mismo pupitre rectoral, la
declaración de huelga indefinida. “La juventud argentina de Córdoba a los
hombres libres de Sudamérica”.
El manifiesto liminar subraya, que los
estudiantes deben elegir a sus maestros y directores. A la vez, se
advierte de que “en adelante, sólo podrán ser maestros en la futura república
universitaria los verdaderos constructores de alma, los creadores de verdad, de
belleza y de bien”.
El Manifiesto plantea que esta nueva
autoridad docente no fundará su poder en el chasquido el
látigo que sólo puede rubricar el silencio de los inconscientes y de los
cobardes, sino en su
capacidad de ejercer la dirección
espiritual y ética de la juventud.
En estos textos, podemos colegir, que implícitamente los estudiantes de Córdoba le asignaban a la Universidad el rol de crear la dirección intelectual de la sociedad.
El Manifiesto de Córdoba representa una lograda síntesis del discurso ideológico del
movimiento. Este discurso articula las ideas,
fuerzas, valores y visiones de una generación y
no solo el de los autores directos delos documentos. Es
el lenguaje de la generación del 18.
De
la lectura del Manifiesto de Córdoba, surge la presencia de tres
ideas fuerzas que constituyen el eje de articulación
del discurso ideológico:
La idea de modernización.
La
vocación histórica de la juventud y de la
nueva generación y el
sentimiento de una identidad latinoamericana.
El movimiento se percibe a sí mismo como una
nueva generación que irrumpe polemizando con la anterior. Una juventud que
enarboló valores y un nuevo espíritu para nuestra Argentina, en conjunción con
un nacionalismo continental.
A vosotros Jóvenes estudiantes y
flamantes egresados a 100 años de estos sucesos:
Esta breve reseña solo tiene el sentido de
inducirlos a una vida profesional y de ciudadanos inspirada en los valores y
espíritu de lucha que signó al movimiento estudiantil del 18.
En vuestro paso por esta universidad,
seguramente el sacrificio y la voluntad de arribar a la meta ha sido y es una
constante. Sin duda un motivo de orgullo. Ahora toca el momento de trasladar las
virtudes adquiridas a la sociedad de hoy, bajo los mismos principios que
rigieron la Gesta. Ese es el desafío para cada uno de ustedes, vale decir ¡tomar
la antorcha!
Eduardo Dalmasso. Dr. en Ciencias Políticas (UNC - CEA)
En vuestro paso por esta universidad,
seguramente el sacrificio y la voluntad de arribar a la meta ha sido y es una
constante.Sin duda un motivo de orgullo. Ahora toca el momento de trasladar las
virtudes adquiridas a la sociedad de hoy, bajo los mismos principios que
rigieron la Gesta. Ese es el desafío para cada uno de ustedes, vale decir ¡tomar
la antorcha!Carta escrita inicialmente para los egresados en Ciencias Económicas y que el autor traslada al conjunto
15 Junio, 2018
Por Dr. Prof. Eduardo Dalmasso
Tengo el honor de escribirles, en mi carácter de docente e investigador de los orígenes y valores de los protagonistas del épico movimiento. Gesta que significó el triunfo de los ideales y de la fuerza del cambio en contra de los sectores conservadores enquistados en el plano académico y de conducción de la hoy cuatro veces centenaria Universidad.
¿Porqué es importante recordarla? Es importante porque la juventud tomó las riendas de una rebelión en oposición a la mediocridad, en aras de poner a la institución en el camino del progreso de las ciencias y del servicio a la sociedad. Cometieron actos osados que repercutieron en nuestro país y en toda Latino América. Hoy la Unesco reconoce su filosofía como un programa sin fin, porque es el espíritu de la misma lo que se rescata.
Corrían tiempos de crisis; Europa en Guerra, defraudando todas las expectativas puestas en el progreso; el país convulsionado por las contradicciones sociales y económicas a pesar del importante desarrollo de las fuerzas productivas. El cambio político de gobiernos de minorías a través del fraude a un gobierno radical producto dela democracia ampliada a partir dela reforma electoral del presidente Sáenz Peña. Una Córdoba en donde el ‘Conservadorismo clerical’ frenaba todas las posibilidades de crecimiento económico y desarrollo de la intelectualidad y, que a su vez, contaba en su seno social con una organización de trabajadores, no muy grande, pero sí muy combativa.
Toda esa compleja situación, a su vez, era atravesada por el problema de identidad, fruto del impacto de una inmigración diversa y muy significativa en relación a la población nativa. El país necesitaba reencauzarse en la nueva etapa combatiendo las fuentes del atraso político y social, mientras que la Córdoba bifronte, hacia la tradición Latinoamericana y el puerto de Buenos Aires, necesitaba reubicarse con la evolución del mundo, atento a un nuevo ideario que permitiera superar los límites de un materialismo que se probaba como destructivo por el mismo hecho de lo que se denominó “la gran guerra”.
Aparece así ante ese cuadro, la unión de intelectuales liberales encuadrados en una organización que se llamó “Córdoba Libre”, con la conducción rebelde de los estudiantes. Los miembros habían desarrollado una acción de interés para el pueblo, a partir de iniciativas educativas a la que denominaron universidades popular es con el dictado de conferencias en el ámbito de las diversas bibliotecas barriales. Instituciones que en ese entonces eran muy importantes para la vida social. Los estudiantes estaban hartos de la mediocridad, lo arbitrario de ciertas medidas que los afectaban y el conservadorismo de la Universidad.
Estudiantes e intelectuales liberales, querían cambiar un estado de cosas que atentaba a la propia dignidad, por lo que fueron creciendo en su accionar y en el sentido de los discursos emergentes;en el transcurso de la Gesta: Organización de la FUC, toma de la Universidad, huelga prolongada, congreso nacional de estudiantes universitarios, la edición de la gaceta, actos masivos en conjunto con la clase trabajadora y otros importantes sectores; los estudiantes fueron encauzando sus objetivos, primero hacia la reivindicación de otras formas de gobierno de la casa de estudios y otras condiciones de la vida universitaria, que permitieran elevar su prestigio jaqueado por el control del dogmatismo clerical;segundo, y no menos importante, concebir a la Universidad como la Institución clave en la vida de la República al señalar que su misión no solo estribaría en el desarrollo de la ciencia y la vida profesional, sino en la fuente de generación de ideas, valores solidarios y la búsqueda de la identidad común como clave de su futuro. Los héroes de la Reforma sostenían la importancia de un pueblo educado, del mérito como base de la representación política y el funcionamiento de sus diversas instituciones, del desarrollo del pensamiento crítico propio en la instancia educativa superior, como los requisitos claves para garantizar la libertad de cada uno de sus ciudadanos. Lo resumían en cuatro palabras: Libertad- Solidaridad-Identidad- Destino.
Entre sus múltiples documentos aparece el fundacional: El 21 de junio de 1918 ve la luz el celebérrimo Manifiesto Liminar “La juventud argentina de Córdoba a los hombres libres de Sudamérica”, documento cuya copia obra en muchos de los pasillos de nuestra facultad.
Sus autores asumen sin vuelta de hoja lo que han hecho:
“…Se había obtenido una reforma liberal mediante el sacrificio heroico de una juventud. Se creía haber conquistado una garantía y de la garantía se apoderaban los únicos enemigos de la reforma. En la sombra los jesuitas habían preparado el triunfo de una profunda inmoralidad. Consentirla habría comportado otra traición. A la burla respondimos con la revolución. La mayoría expresaba la suma de la regresión, de la ignorancia y del vicio. Entonces dimos la única lección que cumplía y espantamos para siempre la amenaza del dominio clerical. La sanción moral es nuestra. El derecho también”.
Aquellos pudieron obtener la sanción jurídica, empotrarse en la ley.
“…No se los permitimos. Antes de que la iniquidad fuera un acto jurídico irrevocable y completo, nos apoderamos del salón de actos y arrojamos a la canalla, sólo entonces amedrentada, a la vera de los claustros. Que esto es cierto, lo patentiza el hecho de haber, a continuación, sesionado en el propio salón de actos la federación universitaria y de haber firmado mil estudiantes, sobre el mismo pupitre rectoral, la declaración de huelga indefinida. “La juventud argentina de Córdoba a los hombres libres de Sudamérica”.
El Manifiesto Liminar subraya,que los estudiantes deben elegir a sus maestros y directores. A la vez,se advierte deque“en adelante,sólo podrán ser maestros en la futura república universitaria los verdaderos constructores de alma,los creadores de verdad, de belleza y de bien”.
El Manifiesto plantea que esta nueva autoridad docente no fundará su poder en el chasquido el látigo que sólo puede rubricar el silencio de los inconscientes y de los cobardes, sino en su capacidad de ejercer la dirección espiritual y ética de la juventud.
Enestos textos,demos colegir, que implícitamente los estudiantes de Córdoba le asignaban a la Universidad el rol de crear la dirección intelectual de la sociedad.
El Manifiesto de Córdoba representa una lograda síntesis del discurso ideológico del movimiento. Este discurso articula las ideas, fuerzas, valores y visiones de una generación y no solo el de los autores directos delos documentos. Es el lenguaje de la generación del 18.
De la lectura del Manifiesto de Córdoba, surge la presencia de tres ideas fuerzas que constituyen el eje de articulación del discurso ideológico: la idea de modernización. La vocación histórica de la juventud y de la nueva generación y el sentimiento de una identidad latinoamericana.
El movimiento se percibe a sí mismo como una nueva generación que irrumpe polemizando con la anterior. Una juventud que enarboló valores y un nuevo espíritu para nuestra Argentina, en conjunción con un nacionalismo continental.
A vosotros Jóvenes estudiantes y flamantes egresados a 100 años de estos sucesos:
Esta breve reseña solo tiene el sentido de inducirlos a una vida profesional y de ciudadanos inspirada en los valores y espíritu de lucha que signó al movimiento estudiantil del 18.
En vuestro paso por esta universidad, seguramente el sacrificio y la voluntad de arribar a la meta ha sido y es una constante.Sin duda un motivo de orgullo. Ahora toca el momento de trasladar las virtudes adquiridas a la sociedad de hoy, bajo los mismos principios que rigieron la Gesta. Ese es el desafío para cada uno de ustedes, vale decir: ¡tomar la antorcha!
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